Cuando faltan tres días para celebrar el nacimiento de Jesús, el hijo de José y de María de Nazaret, resuenan las palabras de Juan Bautista respondiendo a los que le preguntan “¿y yo qué puedo hacer?” Cada cual parece que se fue contento con la respuesta.

La pregunta que mucha gente le hacía a Juan tiene hoy una traducción sencilla y al mismo tiempo muy actual: ¿Qué se me pide en la vida? Es una pregunta atrevida y tiene un tono positivo y alegre. El tiempo que vivimos nos invita a preparar el nacimiento de Jesús con un corazón lleno de amor y con actitudes que abran a la vida.

Abrirse a la vida con un corazón lleno de amor y celebrar la Navidad es:

  • ver a un grupo de antiguos alumnos que recuerdan su colegio y vienen a saludar a sus profesores;
  • que un numeroso grupo de alumnos del colegio haya compartido unas horas con los mayores de la Residencia Orpea;
  • ver que los alumnos del colegio hayan traído muchos más alimentos que el año pasado para la campaña del bote-kilo;
  • ser testigos del empeño que han puesto, también los alumnos, para sacar adelante una rifa solidaria superando la recaudación de los 700 euros;
  • el trabajo desinteresado del equipo de monitores del centro juvenil Garelli para hacer más agradable el tiempo libre a más de 50 niños y jóvenes durante un fin de semana en la acampada de Navidad;
  • que el grupo de Cáritas de salesianos haya repartido 24 grandes bolsas de alimentos;
  • que la asociación de María Auxiliadora cuide y visite a los salesianos de El Mirador, recen con ellos y les dejen regalos;
  • ver a las profesoras y profesores del colegio cómo miman, cuidan y se empeñan hasta el fondo en la educación de sus alumnos;
  • mantener permanentemente un talante positivo y cercano de las mujeres y de los hombres que trabajan en la cocina, en el mantenimiento de la casa, en la portería, en la administración, en contabilidad y en la atención de la enfermería en la casa de salud;
  • tener en la comunidad educativa y pastoral a los padres y a las madres que quieren hablar con los profesores de sus hijos, oírles decir que están contentos por todo lo que ven en ellos y verles sonreir…

La casa salesiana de El Campello os desea y le pide al Niño Jesús feliz Navidad, con un corazón lleno de amor y con muchas actitudes que abran a la vida. Y si preguntan qué se me pide en la vida, que la respuesta sea generosa.

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