El día 22 de diciembre de 2017 recibíamos en nuestra casa de El Campello a Norbert Mamba. Llegó con su crucifijo misionero al cuello, impuesto en el mes de septiembre de 2017 por el sucesor actual de Don Bosco, el Rector Mayor, Ángel Fernández Artime, en la que fue la 148 expedición misionera salesiana.

En este mismo día 11 de noviembre, pero del año 1875, por la tarde, la iglesia de María Auxiliadora de Valdocco acogió una gran celebración: la partida de los primeros diez misioneros salesianos hacia Argentina. Don Bosco vio hacerse realidad así el sueño que tuvo a los nueve años. 149 años después, más de 11.100 salesianos han sido enviados a tierras de misión y la labor educativa de los Hijos de Don Bosco se extiende por de 133 países de los cinco continentes

El pasado día 30 de septiembre de este año 2018 en la Basílica de María Auxiliadora de Turín, el Rector Mayor presidió la celebración del envío de los nuevos 25 misioneros salesianos y 11 misioneras salesianas a diversas partes del mundo, diciéndoles: «Vayan y anuncien a los jóvenes y a los pobres la alegría de Cristo resucitado». También les entregó el crucifijo misionero con Jesús el buen pastor y la frase «Da Mihi animas caetera tolle«, y en la homilía precisó estos tres puntos:

  1. Misioneros auténticos del espíritu.

No sois enviados a «hacer», «hacer» y más «hacer», sino a llevar un espíritu, a agrandar el abrazo de Don Bosco, la tierna humanidad de la Madre Mazzarello y la audacia de nuestros primeros hermanos y hermanas. Esperamos con ansias un auténtico sentido de pertenencia al espíritu de Dios del cual seréis anunciadores con vuestra vida y con la palabra. Esperamos que la caridad pastoral sea el verdadero centro de vuestro ser y actuar; que el Cristo del Evangelio, amado y seguido por Don Bosco y nuestros Santos, esté realmente en la fuente de vuestra persona; que viváis con humildad e intensidad un sentido subsidiario de iglesia, la predilección por los jóvenes, y el amor propio del sistema preventivo, en espíritu de familia, con operatividad incansable y templanza.

 Humildes misioneros de la escucha.

Vais a ellos a escuchar su palabra y a compartir la vuestra, a escuchar y compartir sus sufrimientos y alegrías y a anunciar la palabra de salvación que no es vuestra, sino la que habéis contemplado escuchando al Espíritu de Jesús.

 Misioneros tenaces y valientes de los pequeños y los últimos.

Hoy sois enviados como misioneros de los últimos, como discípulos y siervos. En los «recuerdos» a los misioneros de la primera expedición decía Don Bosco: «cuidad a los enfermos, a los niños, a los ancianos y a los pobres, y obtendréis la bendición de Dios y la benevolencia de los hombres«.

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